La red oficial que protege al cártel Unión-Tepito

El operativo contra el cártel Unión Tepito fue en parte exitoso y en parte resultó un fracaso evidente: de las 31 personas detenidas, la autoridad judicial tuvo que liberar a 27 de ellas por falta de pruebas, no obstante que se aportaron los elementos que acreditan que pertenecen a esa organización delictiva. Pero las pruebas no fueron suficientes.

            El jefe del cártel, a quien las autoridades refieren como Óscar “F” –mejor conocido como “El Lunares” se dio a la fuga el 22 de octubre, momentos antes de que se ejecutara el operativo; las autoridades capitalinas no dudan que grupos de policías ligados al cártel pasaron el tradicional “pitazo” para que el líder se diera a la fuga.

            Lo que fue asegurado el día del cateo no es cosa menor: tres toneladas de mariguana, cocaína precursores químicos, armas largas y cortas, cargadores, municiones, granadas y lanzagranadas, dan cuenta que el cártel Unión Tepito es una organización en ascenso y muy bien organizada.

            Lo más impactante fue el hallazgo, en un altar, de 42 cráneos humanos, 40 mandíbulas, 31 huesos largos y un feto. Estaban colocados en un lugar rodeado de veladoras que, al parecer, se trataba de un rito de santería o magia negra. Esto fue hallado en la calle de Peralvillo 33, en la colonia Morelos.

            La jefa de gobierno, Claudia Cheinbaum dijo que se obtendrá el ADN de cada pieza humana para compararlos con los miles de datos sobre desaparecidos, pues pueden arrojar evidencias sobre el destino final de algunas personas denunciadas como desaparecidas y cuyos paraderos se desconocen.

            El cártel Unión-Tepito es el grupo criminal más fuerte que opera en la Ciudad de México. Ya superó al cártel de Tláhuac, recientemente golpeado, y a la organización de Neza, en otro tiempo uno de los más boyantes en la distribución de drogas.

            En el caso del cártel Unión-Tepito, éste grupo criminal controla el narcomenudeo en toda la ciudad de México. La droga que distribuyen proviene de Guerrero y Morelos, entra a la capital del país por Xochimilco; también se abastecen de los cargamentos que, vía aérea, arriban a la terminal Benito Juárez, considerada una de las más activas por el narcotráfico.

            El cártel Unión-Tepito dispone de una amplia red de distribución de drogas que ya utiliza Apss para hacer más eficiente la entrega; los meseros y barman de los restaurantes piden las drogas a través de diversas aplicaciones y un distribuidor del cártel Unión Tepito, como si fuera un conductor de Uber o Didi, responde de inmediato y se traslada siguiendo la ruta que les marca la ubicación del comprador.

            Cuando van camino a dejar la mercancía, pueden darse cuenta si la ruta está despejada de policías, de lo contrario, cambian su vía de llegada por otra más segura, pues tratan de muchas formas de no ponerse en riesgo.

            Los bares y restaurantes de la Zona Rosa, Reforma, Polanco, Las Lomas y Santa Fe, por ejemplo, son controladas por el cártel Unión-Tepito. De acuerdo con informes oficiales, la organización criminal cuenta con apoyo policiaco. Por ello, las autoridades capitalinas están integrando las carpetas de investigación para proceder en contra de los agentes que están ligados al grupo criminal.

            “No bastará con darlos de baja, si han cometido un delito deberán pagar por ello”,

dijo la jefa de Gobierno, Claudia Cheinbaum, cuando se le preguntó sobre las investigaciones y el desmantelamiento de los grupos policiacos que controlan al cártel.

           

                        Tepito, el origen

 

            El cártel de Tepito –hoy Unión-Tepito –surgió hace 19 años, según establece su historia. A principios del año 2000, por ejemplo, el entonces procurador General de la República, Rafael Macedo de la Concha –el primer militar en ocupar ese cargo –se refirió entonces a ese cártel como una organización peligrosa y muy violenta.

            Eran los tiempos en que se les vinculaba con el cártel de Tijuana, en aquel tiempo encabezado por Benjamín y Ramón Arellano Félix, los más temibles de la época.

            El cártel de Tijuana atravesada una etapa de expansión: se habían conectado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), con quienes intercambiaban drogas por armas y también se dijo que estaban detrás del cártel de Tepito, que ya era importante en la distribución de drogas de todo tipo.

            El cártel combinaba el manejo del contrabando con el narcotráfico, dos actividades que les redituaban buenas ganancias. Más tarde, sólo se dedicaron al narcomenudeo, pero ahora, de acuerdo con las autoridades de la Ciudad de México, también secuestran, cobran piso, controlan la piratería, los giros negros y ofrecen servicio de sicariato (Asesinatos pagados).

            Según una radiografía elaborada por la policía capitalina, el cártel Unión Tepito no sólo opera en la ciudad de México. Sus redes se han extendido al Estado de México, Puebla, Hidalgo, Tlaxcala, Morelos, Guerrero y Veracruz.

            Su dinámica es muy versátil: es una organización horizontal que se mueve por células, al estilo de las guerrillas; disponen de armamento de alto poder y sus miembros son altamente bélicos: son amantes de la guerra, de la violencia extrema y también son diestros en el descuartizamiento de personas, una modalidad impuesto por Los Zetas hace veinte años.

            Después del cártel de Tijuana, la organización Unión-Tepito fue relacionada con los hermanos Beltrán Leyva, sobre todo cuando éstos eran miembros del cártel de Sinaloa y controlaban la distribución de enervantes en la ciudad de México y en todo el Estado de México.

            Hacia el año 2005, Arturo Beltrán Leyva apareció asociado con Édgar Valdez Villarreal, “La Barbie” y con Sergio Villarreal Barragán, “El Grande”, quien desde la ciudad de Torreón, Coahuila, donde operaba, se pasó a Morelos.

            Desde ahí controlaba el tráfico de drogas, disponía de amplios contactos en el aeropuerto capitalino y se afirma que fue la etapa en que ambos grupos –Los Beltrán y el cártel Unión-Tepito –sellaron una alianza que duró varios años, hasta que en 2009 Arturo Beltrán, “El Barbas” fue abatido en Cuernavaca por efectivos de La Marina.

            Y es que Beltrán Leyva vivió durante muchos años en Morelos sin ser molestado. Compartía la plaza con Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, cabecilla entonces del cártel de Sinaloa, quien después se autodesapareció y hasta la fecha ninguna autoridad ha confirmado si está vivo o muerto.

            Sus familiares aseguran que murió, pero durante el gobierno de Enrique Peña Nieto Renato Sales Heredia, alto comisionado para la seguridad pública, dijo que no podían afirman ni lo uno ni lo otro.

            La complicación que había era porque los familiares de “El Azul”, supuestamente, habían decidido cremar el cuerpo sin avisar a las autoridades. Luego se oficiaron nueve misas en memoria del difunto, cuyo cuerpo, dicen, nadie pudo ver.

            Así se construyó el cártel Unión-Tepito. Los hermanos Beltrán están muertos, salvo Alfredo, que está preso en el penal de Puente Grande, Jalisco; “El Azul” autodesaparecido, pero los miembros del cártel capitalino siguen en auge a pesar del golpe que le asestaron el pasado 22 de octubre.

            Queda claro que para desmantelar a la organización criminal primero tienen que destruir el andamiaje financiero y el de la protección, en este caso, a la red de policías que están a su servicio.

            La tarea no es nada fácil, pero el nuevo jefe de la policía capitalina, Omar García Harfuch, parece estar dispuesto a dar la batalla no sólo contra el crimen organizado sino contra la corrupción que atenaza a toda la policía de la Ciudad de México.

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Last modified on Monday, 28 October 2019 15:57
Ricardo Ravelo

Ricardo Ravelo es periodista desde hace 32 años. Fue reportero del semanario Proceso, donde cubrió la fuente policiaca y los temas relacionados con el crimen organizado. Es autor de diez libros en los que aborda el explosivo flagelo del narcotráfico.

Entre otros títulos, ha publicado Herencia Maldita (Grijalbo 2006); Narcomex (Debate 2012); Osiel: Vida y tragedia de un capo (Grijalbo 2009); En Manos del Narco (Ediciones B 2017); Los Zetas, La Franquicia Criminal (Ediciones B 2014); Ejecuciones de periodistas: Los Expedientes (Grijalbo 2017) y Los Incómodos I y II (Planeta 2018). Ha sido conferencista en España, Brasil, Perú y Estados Unidos.

Actualmente es director editorial del portal de noticias Contactopolítico.com y columnista del diario electrónico SinEmbargo.com.mx

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