¡Arriba las Armas!

–No está a gusto el presidente Andrés Manuel López Obrador con el hecho de que el gobierno de Estados Unidos declare a los cárteles de la droga como grupos terroristas.
Esta posición le mueve a López Obrador su política de compra de votos vía la “atención de las causas” del crimen, como él lo llama, y lo obligaría a tomar las armas contra los cárteles o terroristas, a lo que se ha negado por cuestiones políticas-clientelares, pues su objetivo es consolidar las bases electorales sin tocar los intereses del crimen organizado. 
Declarar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas –como lo propone el presidente de Estados Unidos, Donald Trump –trae más beneficios que puntos negativos. Sin embargo, lo que sí cambiaría sería la política fallida del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien tendría que suprimir los abrazos por los balazos, pues Estados Unidos le exigiría un combate eficaz con toda la fuerza del Estado. 
Los beneficios, sin embargo, serían abundantes: 
–El gobierno de Estados Unidos se obligaría a frenar el flujo de armas que ha armado a los cárteles para generar violencia extrema, es decir, terrorismo. 
—El Departamento del Tesoro emprendería el congelamiento de cuentas relacionadas con los cárteles y las que estén bajo sospecha de estar vinculadas al lavado de dinero. 
Se cambiarían las reglas bancarias respecto de los montos legales de dinero que se pueden manejar a través de transferencias bancarias, las cuales no son revisadas por las autoridades pero que aprovechan los operadores de los grupos criminales para surtir de dinero a sus socios mexicanos. 
—Habría un apoyo económico y bélico para combatir a los grupos criminales y/o terroristas, según sea el caso, por la vía de operativos conjuntos entre autoridades estadunidenses y mexicanas, con lo que el gobierno de México se vería obligado a cambiar las reglas del juego en esta materia. 
–De igual forma, se tendría apoyo internacional de todo tipo para enfrentar este flagelo que ya rebasó al Estado mexicano, pues en once meses de gobierno ya suman más de 34 mil muertos producto de la guerra entre cárteles. 
-El presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho que el gobierno de Estados Unidos no puede violar la soberanía de México, pero tratándose de un tema internacional y de seguridad nacional, la soberanía pasaría a segundo término porque primero estaría la paz del territorio para, de esa manera, poner fin a otros problemas graves como la falta de seguridad y de inversión extranjera, la cual no se derrama en México por temor e inseguridad. 
El tema de declarar a los cárteles como grupos terroristas no parece poner muy feliz al presidente López Obrador, pues hasta ahora llevaba muy bien los acuerdos –posiblemente contraídos con los cárteles antes de las elecciones de 2018 –, pero que ahora sufrirá un viraje ante la exigencia del gobierno norteamericano- 
En medio de tantos yerros y desatinos, la propuesta de declarar como grupos terroristas a los cárteles es una buena propuesta de Donald Trump que le puede significar la reelección en la presidencia de Estados Unidos, pues ningún otro país del mundo lo ha hecho con la firmeza que ahora lo propone Trump. 
Además de combatirlos con fuerzas internacionales, los cárteles se verían afectados también en la parte que más les duele: sus finanzas, pues hasta ahora sus capitales se mantienen intocados. 
Un ejemplo de ello es que después de haber sido sentenciado a cadena perpetua por la justicia estadunidense nadie sabe a cuánto asciende ni donde está invertida la fortuna de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, exjefe del cártel de Sinaloa, organización que no sufrió ninguna merma tras la captura de su líder. 
Y es que en el combate al crimen organizado en México parece que poco importa el combate al dinero, siendo clave golpear el llamado nervio financiero de la mafia porque esos flujos de recursos les permiten seguir financiando sus operaciones, generando violencia y corrompiendo autoridades porque estos grupos delincuenciales se alimentan del Estado fallido que ellos generaron. 
Ese Estado fallido se refleja en las instituciones atrofiadas, en la corrupción policiaca –ellos tienen capturada a la policía –y de esa forma cooptan a jueces, magistrados, fiscales y a todo el aparato de justicia. Esto explica por qué el nivel de impunidad en México supera el 90 por ciento, pues la mayor parte de los miembros del aparato judicial está atrofiado por la corrupción. 
El presidente López Obrador alega violación a la soberanía nacional, pero lo que es un hecho es que tal soberanía ha sido violada siempre: el Buró Federal de Investigación (FBI) opera abiertamente en México lo mismo que los efectivos de la Drug Enforcement Adnministration (DEA) y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). 
Realizan investigaciones abiertamente y nadie les impide nada. Ellos no reparan en la violación de la soberanía: lo que ellos quieren es el resultado de sus investigaciones criminales para impedir que los temas críticos truenen en territorio estadunidense, pues si algo protegen los norteamericanos es su seguridad nacional. 
En el caso de México, eso no parece importar mucho, pero si preocupa que el gobierno de México no haga nada frente a los 35 mil crímenes que se suman en once meses de gobierno. En resumen, el gobierno de la Cuarta Transformación no tiene nada que celebrar el 1 de diciembre porque es claro que ha incumplido sus promesas de campaña. 
No hay tren Maya, no hay Aeropuerto Internacional, no hay refinería, no hay medicamentos, no hay una economía sana y no hay seguridad pública. No hay nada. 
La sociedad mexicana está sumamente preocupada por el mal paso del país y la falta de resultados en materia de seguridad, sobre todo después del fiasco en Culiacán y el elevado nivel de violencia que impera en el territorio. 
Ahora el gobierno de México tendrá que replantear su política antidrogas. Podría ponerse fin al reparto de dinero “para atacar las causas, como afirma el presidente, programa que no es otra cosa más que una compra de votos permanentes con dinero público. 
Se acabó la fiesta. Es hora de sacar las armas contra el crimen, ahora terrorismo.
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Ricardo Ravelo

Ricardo Ravelo es periodista desde hace 32 años. Fue reportero del semanario Proceso, donde cubrió la fuente policiaca y los temas relacionados con el crimen organizado. Es autor de diez libros en los que aborda el explosivo flagelo del narcotráfico.

Entre otros títulos, ha publicado Herencia Maldita (Grijalbo 2006); Narcomex (Debate 2012); Osiel: Vida y tragedia de un capo (Grijalbo 2009); En Manos del Narco (Ediciones B 2017); Los Zetas, La Franquicia Criminal (Ediciones B 2014); Ejecuciones de periodistas: Los Expedientes (Grijalbo 2017) y Los Incómodos I y II (Planeta 2018). Ha sido conferencista en España, Brasil, Perú y Estados Unidos.

Actualmente es director editorial del portal de noticias Contactopolítico.com y columnista del diario electrónico SinEmbargo.com.mx

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