Narco: Abrazos contra balazos

AMLO, sin política criminal, no puede frente al narco

 

Falto de una estrategia eficaz, el gobierno de la Cuarta Transformación no tiene cómo parar al crimen organizado, el flagelo que más violencia y muertos genera en el país.

El presidente, en un alarde insultante de su irresponsabilidad, sigue diciendo que no utilizará la fuerza del Estado para enfrentar a los cárteles.

Y lo volvió a repetir ahora que el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) realizó un desfile en el que exhibió parte de su poderío: sus armas, sus hombres y su gran nivel de organización; el evento, efectuado a propósito del cumpleaños de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, según la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), fue aprovechado también para lanzar serias amenazas en contra de José Antonio Yépez, “El Marro”, su rival más acérrimo, quien es el líder del Cártel Santa Rosa de Lima, el que opera el tráfico de combustible robado en Guanajuato.

Los dos videos, difundidos el fin de semana pasado a través de las redes sociales, es a todas luces una provocación. El CJNG exhibe armamento de alto poder, fusiles de asalto, lanza-granadas, carros tanques, fusiles Barret, entre otros, y hombres uniformados que la Secretaría de la Defensa Nacional calculó que eran unos ochenta que, ataviados con uniformes militares, mostraban su poder.

El secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, dijo a la ligera que se trataba de un montaje; sin embargo, el titular de la Sedena, Luis Crescencio Sandoval detalló que no se trataba de un montaje sino de un video auténtico y enseguida dio cuenta del armamento que fue exhibido en el mismo.

No obstante, el presidente Andrés Manuel López Obrador mostró asombro por la difusión que han tenido los videos en las redes y en los medios de comunicación; después dijo que seguiría con su política de abrazos y no balazos. Una verdadera vacilada.

La falta de seriedad del presidente frente al problema del crimen organizado ha rebasado todas las consideraciones. Al principio de su gobierno se pensó que se trataba de una postura que resultaría eficaz, sobre todo después de seis años de guerra con Felipe Calderón y el sexenio fallido de Enrique Peña Nieto. En este último periodo gubernamental el crimen gozó de impunidad.

Ante la ineficacia del gobierno de la Cuarta Transformación frente al crimen organizado las críticas dentro y fuera de México han sido muy fuertes, incluso, descalificativas, ante una política errática que no ha dado resultados y, pese a ello, el presidente se empeña en mantenerla.

Se asegura que si una estrategia no arroja resultados, entonces es momento de cambiar la estrategia. Pero en el caso del gobierno mexicano se hace todo lo contrario: entre más falla la estrategia más se empeñan en seguirla utilizando.

Es por ello que el crimen –y en particular el CJNG –sigue generando violencia y muerte en México. La ausencia de una política anticrimen muestra a un gobierno débil, a pesar de que no lo es. El gobierno de México dispone de un Ejército, la Marina, la Guardia Nacional y un marco legal que le dota del monopolio de la ley y de la fuerza para usarse, pero no lo hace, de tal suerte que frente a la ola de muertes el gobierno de López Obrador se erige como un mero espectador de la desgracia.

La crisis de inseguridad es muy grave. Existen catorce cárteles disputándose el control territorial y el boyante mercado de las drogas. Y lo peor es que ninguna autoridad les impide enfrentarse ni ajustar sus cuentas ni amenazarse a través de las redes.

La amenaza del CJNG en contra de José Antonio Yépez, “El Marro”, es clara: Irán por sus hombres para asesinarlos y seguramente por él, ya que el cártel de “El Mencho” está afincado en el estado de Guanajuato desde el año 2014. Desde entonces opera en robo de combustibles, el tráfico de drogas, las extorsiones, secuestros, control de giros negros, piratería, entre otros delitos que les reditúan cuantiosas ganancias.

Ante las amenazas difundidas, todo indica que la violencia tanto en El Bajío como en el Occidente continuará. Y mientras el crimen organizado puede ajustar sus cuentas pendientes con sus rivales, el gobierno sigue sumido en su política fallida.

La frase de abrazos y no balazos es tan ridícula que al presidente no se le puede tomar en serio, pues es claro que esa postura no es la que debe asumir un gobierno que se ve avasallado por el crimen organizado y ni siquiera las manos mete.

           

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Last modified on Friday, 24 July 2020 00:10
Ricardo Ravelo

Ricardo Ravelo es periodista desde hace 32 años. Fue reportero del semanario Proceso, donde cubrió la fuente policiaca y los temas relacionados con el crimen organizado. Es autor de diez libros en los que aborda el explosivo flagelo del narcotráfico.

Entre otros títulos, ha publicado Herencia Maldita (Grijalbo 2006); Narcomex (Debate 2012); Osiel: Vida y tragedia de un capo (Grijalbo 2009); En Manos del Narco (Ediciones B 2017); Los Zetas, La Franquicia Criminal (Ediciones B 2014); Ejecuciones de periodistas: Los Expedientes (Grijalbo 2017) y Los Incómodos I y II (Planeta 2018). Ha sido conferencista en España, Brasil, Perú y Estados Unidos.

Actualmente es director editorial del portal de noticias Contactopolítico.com y columnista del diario electrónico SinEmbargo.com.mx

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