Primero el ORFIS, luego la gubernatura: el ambicioso proyecto de Ricardo Ahued.

Desde la Administración General de Aduanas (AGA), Ricardo Ahued Bardahuil mueve sus fichas en Veracruz con el objetivo de apoderarse de la gubernatura, quizá, a partir de diciembre de 2020, después de que el actual mandatario, Cuitláhuac García –señalado de ineficaz –cumpla dos años en el poder.

            Se afirma que el poderoso funcionario federal maniobra a través del presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, José Manuel Pozos Castro,  para que Cecilia Coronel Brizio –su aliada –se convierta en la nueva titularidad del Órgano Fiscalizador del estado (ORFIS) durante los próximos siete años.

            El martes 24, la Comisión de Vigilancia del Congreso local que preside el morenista Eric Domínguez Vázquez dio a conocer la terna de los personajes que llegan a la recta final para ser votados en la sesión extraordinaria a celebrarse el jueves 26.

            Los tres finalistas son Delia González Cobos –la mejor opción, sin duda -- Cecilia Leyla Coronel Brizio y Jorge Hernández Loera. Con ello, se eliminó de un plumazo a Lorenzo Antonio Portilla Vázquez, actual titular del ORFIS, quien incluso ya festinaba su reelección y se ufanaba de tener controlados los votos de la bancada de MORENA y del PAN por la información comprometedora que, según él, tiene respecto de los despilfarros acreditados en la cuenta pública del 2018.

            Sin embargo, la mano aviesa que lleva tiempo operando es la de Ricardo Ahued, senador con licencia de MORENA y quien tiene a su cargo la administración de las 49 aduanas que operan en el país, las cuales le fueron entregadas plagadas de corrupción, vínculos con el narcotráfico y otras bandas dedicadas al contrabando.

            Ricardo Ahued es amigo del presidente Andrés Manuel López Obrador, ante quien ha ofertado y muy bien su fama de “hombre honesto e incorruptible”. Durante los sexenios priistas y panistas las aduanas fueron un botín para los hombres del poder, en particular para quien presidía la administración General.

Estos funcionarios se veían obligados a pactar con el crimen organizado. No había otra alternativa. Ahora Ricardo Ahued tiene la encomienda de limpiar la corrupción en ese sistema, tarea no sencilla para quien no goza de buena fama en la administración pública.

            Ricardo Ahued tiene una historia tan larga como dudosa: de ser un mediano comerciante en el giro de la venta de plástico y productos chinos –el contrabando, pues –hasta antes del 2004 se transformó en un gigantesco empresario en el mismo giro luego de su paso por la alcaldía de Xalapa.

            En ese periodo, Ahued Bardahuil adquirió terrenos urbanos en diferentes colonias de Xalapa, Emiliano Zapata, Coatepec y Banderilla donde construyó enormes bodegas con gigantescos estacionamientos y una gran flotilla de tractocamiones y vehículos pesados. Así, de la noche a la mañana, Ahued saltó al máximo nivel en cuanto a su posición económica y política.

            Después de dejar la alcaldía de Xalapa se convirtió en diputado federal y, desde esa posición con fuero, se abrió espacio para vender juguetes y regalos a los ayuntamientos y al gobierno del estado. Todo, aprovechando sus relaciones y complicidades políticas con los hombres del poder.

            Meteórica, su carrera política siguió en ascenso: luego se hizo diputado local, en el gobierno de Javier Duarte, desde donde aprovechó su posición para expandir su negocio de productos chinos. Se afirma que importaba de contrabando juguetes de China “de a peso” y luego “los vendía en cien pesos”. Así de boyante su negocio.

            Pese a enfrentar fuertes torbellinos que lo relacionaron con la corrupción institucional, Ricardo Ahued saltó del barco priista tras el naufragio político de 2018 y se acomodó en MORENA, partido que lo llevó al Senado de la República, posición que ganó debido al huracán electoral que significó el fenómeno Andrés Manuel López Obrador. Ahued no perdió las formas: siempre vendió su “buena fama” de hombres honesto”.

            Es por ello que el presidente Andrés Manuel López Obrador le confió el saneamiento de las 49 aduanas del país, pues es verdad que hasta el sexenio de Enrique Peña este sector estaba (y sigue estando todavía) controlado por el crimen organizado. Y así seguirá.

            En esa tarea, Ricardo Ahued está arriesgando su vida y la de sus familiares. Y él lo sabe.

            Ahued Bardahuil está condenado al fracaso en su titánica tarea de acabar con la corrupción criminal en las aduanas. A más de cuatro meses que lleva en el cargo, los resultados no son los esperados. La tarea de Ahued no es cosa menor: en las aduanas se tiene que lidiar con sobornos millonarios de la mafia china, koreana, japonesa, entre otras, que introducen sus mercancías ilegales. Este situación tan difícil causó la destitución de Ricardo Peralta, primer administrador General de Aduanas de la Cuarta Transformación.

            Además, en estos cuatro meses Ahued ha recibido amenazas del crimen organizado –Zetas, Cártel del Golfo, entre otros –cuyos mensajes han llegado hasta su propios negocios, donde aparecen los nombres de sus familiares más cercanos.

            Ricardo Ahued sabe que tales amenazas son reales, nada que ver con el secuestro de su hermano, el médico, que fue plagiado por presuntos criminales ligados al exsecretario de Seguridad Público en el gobierno de Miguel Ángel Yunes –Jaime Téllez Marie –concretamente por su jefe de ayudantes, Evaristo Cruz Cabañas, actual director de la Academia de Policía del gobierno estatal. Se afirma que Cruz Cabañas tuvo que soltar al secuestrado ante las presiones que ejercieron los grupos empresariales y políticos de la capital del estado.

            Ricardo Ahued sabe que con el crimen organizado sólo hay de dos sopas: plata o plomo y no existe poder político ni empresarial que pueda protegerlo de un posible atentado.

            El mejor ejemplo de ello fue el caso de Francisco Serrano Aramoni, jefe de la aduana de Veracruz, quien fue secuestrado por Los Zetas y posteriormente asesinado en Veracruz. Serrano desoyó las advertencias. Se asegura que una posible causa de su muerte fue que se le ocurrió subir las cuotas al crimen por el paso de drogas y armas por la aduana de Veracruz, puerta de la mafia.

            Esta es la razón por la que Ricardo Ahued tiene urgencia en dejar la AGA. Y en el gobierno estatal morenista Ahued juega con otras piezas: tiene como aliado, por ejemplo, a Ricardo Nachón García, recién designado secretario de Desarrollo Económico ante la salida de Ernesto Pérez Astorga, quien sustituyó a Ahued en el Senado.

            Nachón García es el único “yunista” que logró sobrevivir en el actual gobierno estatal. Durante el gobierno de Miguel Ángel Yunes se desempeñó como gerente estatal de INVIVIENDA, donde se le permitió llevar a cabo millonarios negocios con la compra y venta de terrenos.

            Y pese que hubo denuncias y existen pruebas de ello, un factor externo le salvó de ser llevado ante los tribunales: Ser sobrino de la actual secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien habría metido las manos por él para designarlo subsecretario de SEDECOP, primero, y secretario de la misma dependencia, después, tras la salida de Ernesto Astorga.

            Se dice que Enrique Nachón García tiene la promesa de Ricardo Ahued de hacerlo candidato a gobernador por MORENA en el 2024. Y todos han enloquecido ante los ofrecimientos, la gloria, la riqueza, la impunidad, si Ahued llega al poder estatal. Por eso le urge imponer a su aliada Cecilia Coronel en el ORFIS. Así tendría garantizada su tapadera.

            Otro integrante de este ambicioso proyecto transexenal que ya se maquina desde la AGA es Ernesto Pérez Astorga, suplente de Ricardo Ahued en el Senado, quien se proyecta para ser alcalde de la ciudad de Xalapa, en el 2021, y quizá aspire, también, a la gubernatura en el 2024.

            De igual forma, Ricardo Ahued ha logrado sumar a su proyecto a la rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara, a través del director de Administración Escolar, Héctor Coronel Brizio, señalado como un perverso funcionario que suele mostrar un rostro amable pero que en realidad se dedica a investigar la vida privada de los enemigos de Ricardo Ahued y de quienes le disputan la titularidad del ORFIS a su hermana Cecilia Coronel.

            Se asegura que para lograr su cometido –imponer a Cecilia Coronel Brizio en el ORFIS –Ricardo Ahued tiene como aliado al presidente de la mesa directiva, José Manuel Pozos Guzmán Castro, un personaje calificado de perverso y quien tiene en su haber antecedentes como presunto acosador sexual. Se sabe, también, que Ahued le habría prometido ser secretario de Gobierno en caso de sustituir a Cuitláhuac García en el 2020. Por eso Guzmán se la está jugando con todo. El mira su futuro, lo demás no le importa.

            Otro de los aliados de Ahued es Eric Domínguez Vázquez, quien se dejó seducir por unos cuantos regalos de plásticos para sus paisanos los habitantes de Papantla, traicionando con ello a su patrón, Erik Cisneros, secretario de Gobierno, quien lo puso  como presidente de la Comisión de Vigilancia del Congreso, desde donde cobra cuotas a los responsables del registro civil en el estado.

            Los únicos diputados que se han opuesto al nombramiento de Cecilia Coronel es Amado Cruz Malpica y el presidente de la JUCOPO, Juan Javier Gómez Cazarín, quien llegó al cargo gracias a su amigo Cuitláhuac García.

            ¿Podrá Ricardo Ahued imponer a Cecilia Coronel? ¿Se consumará este golpe?

            Lo peor que puede ocurrir este jueves 26 es que no les alcance la votación para materializar lo que ya es calificado como “una vulgar imposición” que, en realidad, sería el inicio de un gran proyecto transexenal para apoderarse de la gubernatura de Veracruz, del erario, de los negocios, de la justicia…De todo, absolutamente todo. Lo que se juega el jueves 26 no es cosa menor: es el futuro del estado, nadamás y nada menos.

            Así juega Ricardo Ahued Bardahuil.

Es por ello que ante este escenario de alto riesgo que enfrenta Ricardo Ahued es que se antoja viable su proyecto de anotarse como posible gobernador sustituto de Cuitláhuac García Jiménez, quien ha conducido con pésimos resultados estos nueve meses de gobierno en Veracruz.

            Se afirma que Ahued Bardahuil sólo espera que se cumplan los dos años, forzosos para no convocar a elecciones extraordinarias, para lanzarse como el posible sustituto de García Jiménez.

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Last modified on Thursday, 26 September 2019 01:59
Ricardo Ravelo

Ricardo Ravelo es periodista desde hace 32 años. Fue reportero del semanario Proceso, donde cubrió la fuente policiaca y los temas relacionados con el crimen organizado. Es autor de diez libros en los que aborda el explosivo flagelo del narcotráfico.

Entre otros títulos, ha publicado Herencia Maldita (Grijalbo 2006); Narcomex (Debate 2012); Osiel: Vida y tragedia de un capo (Grijalbo 2009); En Manos del Narco (Ediciones B 2017); Los Zetas, La Franquicia Criminal (Ediciones B 2014); Ejecuciones de periodistas: Los Expedientes (Grijalbo 2017) y Los Incómodos I y II (Planeta 2018). Ha sido conferencista en España, Brasil, Perú y Estados Unidos.

Actualmente es director editorial del portal de noticias Contactopolítico.com y columnista del diario electrónico SinEmbargo.com.mx

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